mi risa se asemeja tanto a la tuya
/a veces/
me encuentro riendo y es como oírte y al mismo tiempo la conciencia, el horror de la conciencia, lo inmediato tan vacuo, tan poco útil, y es entonces que al dolor de la ausencia se suma el absurdo cercano, la burla del pretexto, la postergación, la copia burda de cualquier cosa que intente ocupar el lugar de tus rulos (por siempre indómitos) y, por cierto, no lo logre.
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