20.2.09

"...pero seguía con los ojos cerrados y el sudor le empapaba la frente y las mejillas, y hubiera dado cualquier cosa para que se agachara y volviera a secarme la frente como si yo no le hubiera dicho eso, pero ya era imposible, se iba a ir sin hacer nada, sin decirme nada, y yo abriría los ojos y encontraría la noche, el velador, la pieza vacía, un poco de perfume todavía, y me repetiría diez veces, cien veces, que había hecho bien en decirle lo que le había dicho, para que aprendiera, para que no me tratara como un chico, para que me dejara en paz, para que no se fuera."

1 comentario:

un duende mágico y feliz dijo...

puta bien puta!!

me sacaste de la lista de tus blogs amigos!

ME ENOJÉ!