28.5.11

la lengua es forma, y no sustancia.

Uno ve el mar. uno percibe el viento. lo tangible, la sustancia.
pero yo hablo de la coyuntura que existe entre ellos, del roce imperceptible donde el viento o el suspiro forman nubarrones y huracanes. en esa mediación, en ese punto luminoso en la nada nocturna planeo presenciar el devenir de las cosas.
no ya en un lado o en otro.
Así también la lingüística; quizás me entregue un poco a ella porque comparte este gusto por las tibiezas bien entendidas y las articulaciones: ella incursiona en cómo tus ideas y tus palabras se tocan obscenamente. Ella explica porqué vos, en este momento, te detuviste en el adverbio 'obscenamente'; tus articulaciones producen formas, no sustancias. todo análisis ulterior al pensamiento es digno de ambigüedad.

'tal vez sea eso un árbol
o tal vez el amor.'

24.3.11

Negación del olvido.

Discurso pronunciado por Julio Cortázar en París durante el Coloquio sobre la Política de desaparición forzada de personas.

"Pienso que todos los aquí reunidos coincidirán conmigo en que cada vez que a través de testimonios personales o de documentos tomamos contacto con la cuestión de los desaparecidos en la Argentina o en otros países sudamericanos, el sentimiento que se manifiesta casi de inmediato es el de lo diabólico. Desde luego, vivimos en una época en la que referirse al diablo parece cada vez más ingenuo o más tonto; y sin embargo es imposible enfrentar el hecho de las desapariciones sin que algo en nosotros sienta la presencia de una fuerza que parece venir de las profundidades, de esos abismos donde inevitablemente la imaginación termina por situar a todos aquellos que han desaparecido. Si las cosas parecen relativamente explicables en la superficie - los propósitos, los métodos y las consecuencias de las desapariciones -, queda, sin embargo, un trasfondo irreducible a toda razón a toda justificación humana; y es entonces que el sentimiento de lo diabólico se abre paso como si por un momento hubiéramos vuelto a las vivencias medievales del bien y del mal, como si a pesar de todas nuestras defensas intelectuales lo demoníaco estuviera una vez más ahí diciéndonos:

“¿Ves? Existo: Ahí tienes la prueba”.

Pero lo diabólico, por desgracia, es en este caso humano, demasiado humano; quienes han orquestado una técnica para aplicarla mucho más allá de casos aislados y convertirla en una práctica de cuya multiplicación sistemática han dado idea las cifras publicadas a raíz de la reciente encuesta de la OEA, saben perfectamente que ese procedimiento tiene para ellos una doble ventaja: la de eliminar a un adversario real o potencial sin hablar de los que no lo son pero que caen en la trampa por juegos del azar, de la brutalidad o del sadismo y a la vez injertar, mediante la más monstruosa de las cirugías, la doble presencia del miedo y de la esperanza en aquellos a quienes les toca vivir la desaparición de seres queridos. Por un lado se suprime a un antagonista virtual o real; por el otro, se crean las condiciones para que los parientes o amigos de las víctimas se vean obligados en muchos casos a guardar silencio como única posibilidad de salvaguardar la vida de aquellos que su corazón se niega a admitir como muertos. Si basándose en una estimación que parece estar muy por debajo de la realidad, se habla de ocho o diez mil desaparecidos en la Argentina, es fácil imaginar el número de quienes conservan todavía la esperanza de volver a verlos con vida. La extorsión moral que ello significa para estos últimos, extorsión muchas veces acompañada de la estafa lisa y llana que consiste en prometer averiguaciones a cambio de dinero es la prolongación abominable de ese estado de cosas donde nada tiene definición, donde promesas y medias palabras multiplican al infinito un panorama cotidiano lleno de siluetas crepusculares que nadie tiene la fuerza de sepultar definitivamente. Muchos de nosotros poseemos testimonios insoportables de este estado de cosas, que puede llegar incluso al nivel de los mensajes indirectos, de las llamadas tele fónicas en las que se cree reconocer una voz querida que sólo pronuncia unas pocas frases para asegurar que todavía está de este lado, mientras quienes escuchan tienen que callar las preguntas más elementales por temor de que se vuelvan inmediatamente en contra del supuesto prisionero. Un diálogo real o fraguado entre el infierno y la tierra es el único alimento de esa esperanza que no quiere admitir lo que tantas evidencias negativas le están dando desde hace meses, desde hace años. Y si toda muerte humana entraña una ausencia irrevocable, ¿qué decir de esta ausencia que se sigue dando como presencia abstracta, como la obstinada negación de la ausencia final? Ese círculo faltaba en el infierno dantesco y los supuestos gobernantes de mi país, entre otros, se han encargado de la siniestra tarea de crearlo y de poblarlo.

De esa población fantasmal, a la vez tan próxima y tan lejana, se trata en esta reunión. Por encima y por debajo de las consideraciones jurídicas, los análisis y as búsquedas normativas en el terreno del derecho interno e internacional es de ese pueblo de las sombras que estamos hablando. En esta hora de estudio y de reflexión, destinada a crear instrumentos más eficaces en defensa de las libertades y los derechos pisoteados por las dictaduras, la presencia invisible de miles y miles de desaparecidos antecede y rebasa y continúa todo el trabajo intelectual que podamos cumplir en estas jornadas. Aquí, en esta sala donde ellos no están, donde se los evoca como una razón de trabajo, aquí hay que sentirlos presentes y próximos, sentados entre nosotros, mirándonos, hablándonos.
El hecho mismo de que entre los participantes y el público haya tantos parientes y amigos de desaparecidos vuelve todavía más perceptible esa innumerable muchedumbre congregada en un silencioso testimonio, en una implacable acusación. Pero también están las voces vivas de los sobrevivientes y de los testigos, y todos los que hayan leído informes como el de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA guardan en su memoria impresos con letras de fuego, los casos presentados como típicos, las muestras aisladas de un exterminio que ni siquiera se atreve a decir su nombre y que abarca miles y miles de casos no tan bien documentados pero igualmente monstruosos. Así, mirando tan sólo hechos aislados, ¿quién podría olvidar la desaparición de la pequeña Clara Anahí Mariani, entre la de tantos otros niños y adolescentes que vivían fuera de la historia y de la política, sin la menor responsabilidad frente a los que ahora pretenden razones de orden-y de soberanía nacional para justificar sus crímenes? ¿Quién olvida el destino de Silvia Corazza de Sánchez, la joven obrera cuya niña nació en la cárcel, y a la que llevaron meses después para que entregara la criatura a su abuela antes de hacerla desaparecer definitivamente? ¿Quién olvida el alucinante testimonio sobre el campo militar “La Perla” escrito por una sobreviviente, Graciela Susana Geuna, y publicado por la Comisión Argentina de Derechos Humanos? Cito nombres al azar del recuerdo, imágenes asiladas de unas pocas lápidas en un interminable cementerio de sepultados en vida. Pero cada nombre vale por cien, por mil casos parecidos, que sólo se diferencian por los grados de la crueldad, del sadismo, de esa monstruosa voluntad de exterminación que ya nada tiene que ver con la lucha abierta y así en cambio con el aprovechamiento de la fuerza bruta, del anonimato y de las peores tendencias humanas convertidas en el placer de la tortura y de la vejación a seres indefensos. Si de algo siento vergüenza frente a este fratricidio que se cumple en el más profundo secreto para poder negarlo después cínicamente, es que sus responsables y ejecutores son argentinos o uruguayos o chilenos, son los mismos que antes y después de cumplir su sucio trabajo salen a la superficie y se sientan en los mismos cafés, en los mismos cines donde se reúnen aquellos que hoy o mañana pueden ser sus víctimas. Lo digo sin ánimo de paradoja: Más felices son aquellos pueblos que pudieron o pueden luchar contra el terror de una ocupación extranjera. Más felices, sí, porque al menos sus verdugos vienen de otro lado, hablan otro idioma, responden a otras maneras de ser. Cuando la desaparición y la tortura son manipuladas por quienes hablan como nosotros, tienen nuestros mismos nombres y nuestras mismas escuelas, comparten costumbres y gestos, provienen del mismo suelo y de la misma historia, el abismo que se abre en nuestra conciencia y en nuestro corazón es infinitamente, más hondo que cualquier palabra que pretendiera describirlo.
Pero precisamente por eso, porque en este momento tocamos fondo como jamás lo tocó nuestra historia, llena sin embargo de etapas sombrías, precisamente por eso hay que asumir de frente y sin tapujos esa realidad que muchos pretenden dar ya por terminada. Hay que mantener en un obstinado presente, con toda su sangre y su ignominia, algo que ya se está queriendo hacer entrar en el cómodo país del olvido; hay que seguir considerando como vivos a los que acaso ya no lo están pero que tenemos la obligación de reclamar, uno por uno, hasta que la respuesta muestre finalmente la verdad que hoy se pretende escamotear. Por eso este coloquio, y todo lo que podamos hacer en el plano nacional e internacional, tiene un sentido que va mucho más allá de su finalidad inmediata; el ejemplo admirable de las Madres de la Plaza de Mayo está ahí como algo que se llama dignidad, se llama libertad, y sobre todo se llama futuro.

veinticuatro de marzo

llorá nomás, botija, son macanas que los hombres no lloran.
aquí lloramos todos, gritamos, berreamos,
moqueamos, chillamos, maldecimos,
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse
llorá, pero no olvides.
Mario Benedetti
es quizás un refugio cálido saber que una generación fue asesinada (y no sólo la carne, se atentó
contra el cimiento del hombre: su pensamiento, su derecho intrínseco de ser) pero
que otra resurge en su lugar, generación siempre inquieta en el devenir circular
del tiempo, tan plagado de hombres necios.




23.3.11

político

'Ahí está:
No demasiadas resacas
No demasiadas peleas con mujeres
No demasiados neumáticos desinflados
Nunca pensó en el suicidio

No más de tres dolores de muelas
Nunca se saltó una comida
Nunca estuvo encarcelado
Nunca estuvo enamorado

7 pares de zapatos

un hijo en la universidad
un coche que no tiene más que un año
pólizas de seguros
un césped muy verde
cubos de basura con tapa hermética.

seguro que lo eligen.'

C.Bukowski.

2.3.11

originalmente lo dijo tu vieja, yo sólo tomé nota

'La reja es un momento terrible para la sensibilidad,
la materia.'

1.2.11

aleja

oculto en la dicha de los locos
el dibujo del tiempo que ahora
es el perfil / traición de un cuervo, ¡oh!
picuda dubitación terrupta.

quizás tres dedos de una ninfa que bordean
la espalda, el piano y un reflejo,
la tarde, una calle de San Telmo
abstraidos, ajenos y soñando.

(tristísima ninfa en Buenos Aires
pasaje furtivo nos aleja
del prístino río en primavera)

7.1.11

Es un sueño recurrente: un yo pensante que se debate entre interminables cavilaciones para llegar a un punto determinado, que llamaremos casa. No importa ya a quién pertenece. Es una casa. A una cuadra, una calle de tierra; a cuadra y media, una estatua pequeña para un dios rojo. Soy yo, caminando o corriendo el interminable trayecto que separa esa casa de la mía.
No siento calor pero gotas gruesas de sudor me corroen la frente, se inmiscuyen en el camino de mi espalda, bordean la cintura y se esfuman.
Está mal, no debiera soñar esto.
En el sueño no me cuestiono, es simplemente una realidad concreta y tangible, no hay otra aseveración posible que la expresión de lo soñado. Me dejo llevar, me conviene. Sé que entrar en la casa-que-no-es-la-misma me supondrá, al menos, alguna pérdida: quizás la pequeña ventana del cuarto superior ya no existe, quizás en su lugar haya una copia chiquita de un Van Gogh, un disco de Bach, un corpiño.
Ya dentro, claro, la casa no es como la recordaba. Mi mente pugna por modificar todos los detalles posibles que denoten un choque entre los años pasados y estos. Algo me prepara para su aparición, para que ella intervenga; el autoconvencimiento de lo nocivo me lleva a modificar los escenarios, no quiero que aparezcas como que aparecerás, sobre todo por el pobre imbécil que ahora duerme ahí, a pasos tuyos. Él no sabe. No siento las gotas pero ahora sí siento calor y me sofoca. Estoy subiendo tus escaleras. Estoy viendo la puerta de metal, parece derretirse pero sé que estás del otro lado, sé que estás pero, ¡Dios! ojalá no me despierte, ojalá no me despierte y la conscienc...
Algo me arrastra del pelo aunque intente quedarme.

20.12.10

"Es de tarde, llueve. Vivir es triste en una casa sola. Paula lee poco, apenas toca el piano. Quisiera algo, no sabe qué. Quisiera no tener miedo, evadirse. Piensa en Buenos Aires; acaso en Buenos Aires, donde no la conocen.
Acaso en Buenos Aires.
Pero su razón le dice que mientras se lleve a sí misma consigo el miedo ahogará su felicidad en todas partes. Quedarse, entonces, y ser pasablemente dichosa. Crearse una dicha hogareña, envolverse en el cumplimiento de mil pequeños deseos, de los caprichos minuciosamente destruidos en su infancia y su juventud. Ahora que ella puede, que lo puede todo. Dueña del mundo, si solamente se animara a...
Pero el miedo y la timidez le cierran la garganta. Bruja, bruja.

Para las brujas, el infierno."

J.C

11.11.10

La Fama.

El poeta la vio pasar, aprisa; y aprisa corrió tras ella y se quejó:
—¿Y nada para mí? A tantos poetas que valen menos ya los has distinguido: ¿y a mí cuándo?
La Fama, sin detenerse, miró al poeta por encima del hombro y contestó sonriéndole mientras apresuraba la carrera:
—Exactamente dentro de dos años a las cinco de la tarde, en la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, un joven periodista abrirá el primer libro que publicaste y empezará a tomar notas para un estudio consagratorio. Te prometo que allí estaré.
—¡Ah, te lo agradezco mucho!
—Agradécemelo ahora, porque dentro de dos años ya no tendrás voz.

-Imbert

3.11.10

proyección.

Y era lógico, dejaría de escribir en el punto álgido de las mejores creaciones. De alguna manera así consagraría alguna victoria, algún espectro de victoria que cupiera en la rutina desganada, que se abriera paso como una sabiduría merecida.
Cuando logre poner estas palabras -que acaso ahora son aire, porque las digo, quedamente, aunque con voz clara, al oido del pobre Tom- en papel, estaremos, lo que se dice, en casa. Ya no en la estereotípica casa de malvones que imaginara de pequeña, la balaustrada y la enredadera, las incontables arañas. Esto será más bien una pausa en la marea de la nada en la que nos hundimos tanto, y... ¿Qué, Tom? No, no entendés porque no hablo para explicarte nada. Sería sencillo poner esto en palabras entendibles para vos, no te culpo, sos pequeño. Como todo lo que te rodea.
Lo que pasa, Tom, es que no puede irse por la vida achicando los discursos, las ideas, los mundos, a causa de un interlocutor abyecto y desganado, miserable y tan pobre gente como todos esos que ves detrás de la ventana del tren, tan aparentemente afligidos por la lluvia.
Te decía, sí. Será una pausa, un lugar de paso. Como un aeropuerto. Arribaremos repletos de valijas, de cacharros. Esos que ahora nos niegan, sí. No te preocupes, yo retomaría la escritura y vos jugarías, incansable, con un mechón de mi pelo lacio. Jugarías.
Tom, el tigre es un jardín que juega.

24.9.10

Eficaz el ligero de espíritu
que logra desaprenderse, trabajosamente,
de sus ataduras mundanas.
Feliz aquel desconocedor de tales avaricias de la carne
e inmortal el que,
habiéndolas visto y saboreado,
las desprecia.

25.8.10

Nada ansío de nada,
mientras dura el instante de eternidad que es todo,
cuando no quiero nada.

19.6.10

OH HAI GUISE


Se dijo alguna vez que la definición de locura es intentar la misma cosa un sinnúmero de veces esperando resultados diferentes.

Este blog que otrora alimentó las bocas vacías del intelecto con dosis homeopáticas de Rimbaud y Artaud, se ve hoy subsumido en el más sincero de los emboles. Totalmente despreocupado y croto, nuestro roñoso antro vuelve al ruedo de la mano de los de siempre, Pablo ("en el principio era Heráclito, vieja" -Juan 1:1-3), los agazapados stalkers, algún cazatalentos timidón que no se anima a pedirme que publique en Página 12 (?)... en fin.

A todos ellos, a ustedes, hola.

25.3.10


El más viejo de los dioses había muerto. Un pacto entre otros dioses igualmente añejos rezaba 'si el universo llora, se le concederá el don de la resurrección'.
Cierta noche el universo entero recordó y lloró, excepto un solo ser. La lágrima negada. Es por eso que incluso hoy todos lloran por dicha lágrima y conocen la amargura, y son humanos y mortales.

26.2.10



"por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me acechan con sus cantos
una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales,
llamándome y llamándome"

22.2.10

"Sí, pensó Clemens, al shock room. Tóquenle una docena de discos de jazz, pásenle un frasco de clorofila por la nariz, pónganle hierva bajo los pies, bañen el aire con perfume de Chanel, córtenle el pelo, arréglenle las uñas, tráiganle una mujer, grítenle, golpeen y hagan ruido; fríanlo con una corriente eléctrica, llenen los abismos y las hendiduras, ¿dónde está la prueba? Es imposible pasarse la vida inventando pruebas. Es imposible entretener a un bebé con sonajeros durante toda la noche, y todas las noches durante 20 años. Alguna vez tendrán que detenerse. Y entonces volverán a perderlo. Y eso si alguna vez les presta atención".

Nunca fui joven. Lo que fui o pude ser, está muerto. Siempre pensé que uno muere todos los días, y que los días son como cajones, ¿no?, con su tapa y todo. Y no hay que volver atrás, ni levantar la tapa, pues uno muere un par de miles de veces, uno come, respira, el corazón late millares y millares de veces, uno despierta, uno hace el amor, uno deja un montón de cadáveres y todos con una muerte distinta, con una expresión cada vez peor.
"Te apartas de tí mismo de ese modo", fue la respuesta.

5.2.10

"[...] Acuérdese de aquel adagio hindú que cita Schopenhauer: no hay loto sin tallo. O como decía el latino: nihil est sine ratione.

Hasta el sabio, canta el coro en el Prometeo encadenado, hasta el sabio tiene que doblar su rodilla ante Adrastea. Adrastea es lo inevitable. La rueda del Karma. What is done, cannot be undone, dicen en Macbeth. La teoría del Nous. Los demás tipos han vivido en Babia. Ahora están estupefactos. Son todas buenas personas, pero muy ignorantes, gente que no ha leído, que no ha profundizado, que no ha salido nunca del medio metro cuadrado donde nacieron. Entonces ¿cómo voy a hablar del mar con la rana que nunca salió de su charco? Gentes así no están capacitadas para interpretar, para juzgar in tuitu personae. Se quedan con el contorno, se conforman con la fachada postiza del mundo. En cambio, y permítame la vanidad, yo no, yo soy de aquellos que no ignoran que la realidad tiene dos caras, qué, dos caras, veinte caras, cien caras, y que la cara que más a menudo nos muestra es falsa y hay que saber buscarle la verdadera."

26.1.10

II

la vacuidad de sonido o ausencia tonal, de manifestación innegable en ciertos círculos humanos, posee cualidades intrínsecas como ser: pánico abyecto a la Nada (por la inmediata comprensión de su magnitud) y el consecuente horror vacui que, paradójicamente, puebla el entorno inmediato.

25.1.10

prima facie

mediante un ligero ajuste reaccional el sujeto entrará en crisis. entendemos por crisis aquéllas instancias místicas y necesarias que el yo adquiere en la posterior recopilación de experiencias de vida al rozar (simbólicamente) su punto cúlmine. sentidos: abnegados. razón: corrompida. inminente destrucción de instancias psíquicas. consecuente elaboración del duelo; resultados:
-azarosamente o por razones nimias elige contubernalis (cuyo proceso crítico será necesariamente igual o más leve que el propio), reacomodación parcial o definitiva.
-desiste.

la segunda opción puede incluir o no destrucción corporal masiva, si bien en la mayoría de los casos conlleva a la fase II [instancias de las cuales se establece una indudable 'progresión regresiva' (dado el empeño del sujeto en volver a la fase 0, previa al nacimiento, al nihil, lo hiperbóreo)]

7.1.10

'¿Por qué tan lejos de los dioses? Quizá por preguntarlo.
¿Y qué? El hombre es el animal que pregunta.
El día en que verdaderamente sepamos preguntar, habrá diálogo. Por ahora las preguntas nos alejan vertiginosamente de las respuestas. ¿Qué epifanía podemos esperar si nos estamos ahogando en la más falsa de las libertades, la dialéctica judeo-cristiana? Nos hace falta un Novum Organum de verdad, hay que abrir de par en par las ventanas y tirar todo a la calle, pero sobre todo hay que tirar también la ventana, y nosotros con ella. Es la muerte, o salir volando. Hay que hacerlo, de alguna manera hay que hacerlo. Tener el valor de entrar en mitad de las fiestas y poner sobre la cabeza de la relampagueante dueña de casa un hermoso sapo verde, regalo de la noche, y asistir sin horror a la venganza de los lacayos.'