21.10.09

'

preguntó por el alba. ya vendría.

sólo quedaba sentarse a esperar,

a notar que el espacio insondable entre los seres no es más que

la continuación natural de los sucesos, del devenir

de las noches y los días.

no comprendo –los sonidos bailaban en su lengua-,

no comprendo.

y sonreímos un poco porque se sintió como si una brisa de verano

nos hubiera tocado las caras.

sé finalmente el deber de la conciencia

el paso del tiempo, el saber que

respiro

que bailoteo a veces

entre la luz del universo

hasta que de nuevo la noche;

como hecha de barro y

moldeada por un escultor mediocre

al que deberíamos temerle.

oculta, agazapada, sosegada,

la miro, es frágil y breve.

tu oscuridad no me asusta –le digo

me sos amigable, charlemos un rato.

no es que la ame, ni que

siempre la haya amado.

no es eso, es que

no puedo mirar al sol.

19.10.09



Creo que quiero sedantes.

Creo.


12.10.09

.


omitir los detalles que debería para hacer esta historia más breve sería como agarrar un tucán por las patas y despellejarlo, o amenazarlo con arrancarle el pico y las plumas con una tenaza. muy poco poético, se entiende.
debería decir que todo empezó como tantas otras cosas, con nada; un mocoso en el colectivo. un mocoso que no pasaría los – años (no los sé, los supongo, pero me limito a lo cierto, a lo relevante; con lo otro, será amable y me ayudará usted, el atrevido que lee, mi inestimable amigo, mi invisible amigo).
del paisaje monótono pasé a ojear el libro pero temiendo lo de siempre, comprometerme, si me comprometo con algo estoy literalmente muerta. o ese algo puede darse por muerto apenas al considerar ser observado por mí como objeto comprometible.
françoise me miraría con sorna si le relatara esto, solía pensar bonitos párrafos para mí como si yo los apreciara por su arte y jamás supo que los encontraba tan faltos de… bueno, françoise entornaría los ojos y diría algo que obligadamente contendría palabras como maduración, conciencia, pero sabe cuánto detesto todo eso así que sólo se limitaría a sonreír un poquito y pedirme que le cuente, que es temprano y el feriado le quita el sueño.
el mocoso abrió la boca estúpidamente –no me burlo del mocoso, pero el gesto era inerte, como cuando de chicos dibujábamos esmeradamente las cercas del chalet y la lengua se nos asomaba por la comisura derecha, pugnando por terminar la tarea ardua y gritar primero que el otro un orgásmico Terminé- y posó los ojos en la sucesión de imágenes, bastante pobre, que nos regalaba el domingo ya casi a punto de morir del todo, a través del vidrio.
-esto del tiempo es complicado- decía, seria, la mujer a su lado (creo que su madre, o no lo sé, o no me importa) a otra vieja que la observaba y asentía, y quizás por dentro la envidiaba porque era hermosa. si bien era pueril, casi ordinaria. el tipo de mujer que acompañará mi definición de belleza hasta que encuentre otro. no así con los hombres. no sabría decirlo pero la singularidad de Ivanov, esos rasgos fríos, era rozar un cubo de hielo con la punta de los dedos y sentir eso en la garganta, como cosquillas o ganas de apropiarse para siempre de la razón por la cual Ivanov era Ivanov hoy y nunca, algo abstracto pero que recuerdo con tanto cariño al pensarlo sin querer.
y ahora la vieja se acomodaba, pesada, su enorme culo que pugnaba por robarle un poco de espacio al pobre hombre a su lado, que con cara de resignado doblaba el diario por la mitad, lo abandonaba sobre su pantalón beige bastante feo.
la vieja decía algo del colegio de los nenes, que los nenes estaban contenidos –palabra idiota y superflua, si las hay-, que Julio era un divino con los nenes, que los nenes aprendían, y la religión, que el respeto, excepto algunas maestritas, ¿no es cierto? que se creen que una es tonta y le quieren pasar por encima, las borregas incultas, pero a mí no me vienen con cuentos sobre mi nene, un santo.
cuando se cayó por fin la boca me tentó leer palabras sueltas del relato, vistas al pasar. jazz, las manos, y un parrafito que leí casi sin querer, con ojos de disculpa para mamá que de nuevo me iba a esperar un poco más, que sin querer pasé doce paradas y estoy sola y de noche y de golpe hace frío porque el campo es otra cosa, es distinto.
pero no, volví a los ojos del mocoso que miraban inquisidores, pero ahora me miraban a mí, ya no a las escenas casi tétricas del atardecer del otro lado del vidrio.
miraban aspectos de mí.
nunca pude mirar a los ojos a otra persona por mucho tiempo, rápido quiero sacarme el peso de las córneas como cuchillitos calientes, como agujitas debajo de las uñas, un dolor agudo que me dan unas ganas indecibles de maldecir al mundo y a mí misma por tener uñas, por tener un nombre y tener uñas y carne.
los ojos del mocoso miraban mi labios. miraban, entrecerrados, como si quisieran comprenderlos y desentrañarlos, y quizás había algún pacto tácito entre nuestros respectivos órganos y yo no lo supe, quizás mi labio inferior llamaba su atención, quizás mi labio herido (no, no estoy nerviosa mamá) era el centro de atención de la fiesta y a los ojos del mocoso les llegó el infortunio de bailar con la más fea, con la herida, con la rota.
me miró un rato, ahora totalmente en frente de mí, y su mentón se apoyó en los brazos para acomodar la escena. sentáte bien, le gritaba la madre, o la hermana, y nada.
la madre o la tía no sabían que mi labio era demasiado novedoso como para dejarlo pasar sin verlo. es una de esas cosas que uno hace sin querer y después se arrepiente y pide las pertinentes disculpas; pero, ah, qué bien cuando ocurre. una emoción breve, de un rato, y a otra cosa, que es tarde y mañana feriado.
me hubiera gustado regalarle un pedazo mío al mocoso; empezaba a quererlo, empezaba a gustarme. me gustaba que se atreviera a mirarme y cuando yo clavaba mi vista en él me huía, pero le daba vergüenza, porque se sonreía un poquito. y me gustaba que sonría, porque uno no hace sonreír tan fácil a nadie. piense: mirar a alguien y avergonzarlo y ponerlo en la situación incómoda de ocultar el rostro para que no se note la sonrisa que no puede guardarse y brota, y cómo disfruté ese ratito de verlo sonreír un poco al mocoso.
llegando a R. me miró de nuevo, esta vez sí, al labio herido, y acercándome, llevando mi pecho hacia delante, metiéndome en su espacio ya cerca de su asiento, agrandé mis ojos al tiempo que le susurré

-…Bú.

Parpadeó con unas pestañas (ahora lo noté, y creo que yo sonreí un poco) largas y curvas, que le hacían justicia a los ojos corrientes y profundamente hermosos que velaban.
la vieja me miró y dijo que lo único que faltaba ahora, pendeja-del-diablo, que entre las maestritas y las maleducadas tenía rotas las pelotas.
lamenté que la madre o la tía o la prima se diera vuelta a observarme sin entender, mientras agarraba al mocoso y se lo llevaba, mientras bajaban en la parada de la avenida ancha y se perdían para siempre, y para mí quedaba irresoluta la cuestión, quizás lo hice llorar un poco, después de todo era solamente un niño.
françoise diría que tengo demasiado instinto y si fuera por mí abrazaría a todas las criaturas bellas y horribles y les haría un nido en mi pelo, no porque fuera buena sino porque soy terriblemente egoísta y planeo apropiarme de todo lo hermoso del mundo, pero no puede culparme.
yo tampoco, porque eso supondría dejar de hacerlo.

Y no.


(Foto: vacaciones; Mar del Plata, desde el auto)

27.9.09

retomamos las charlas por la noche para no perder la costumbre; despacio notamos que la vida diurna se fue acartonando y, al final, el espacio lumínico comprendido entre la mañana ya entrada y las 6 de la tarde en invierno no era más que un permanecer en vilo, un estarse quietos que nos acerque a la noche preciada, el descanso, porque se entiende que aunque se esté activo el tiempo corre pausado y acompasado cuando las únicas luces son las que encendemos, y a veces ni eso.
no sé qué sería ahora; yo acercaría los papeles y leería despacio, no permitiríamos que el agua hierva, principio elemental para compaginar lo que vendría al rato. escucharíamos música -de mutuo acuerdo- pero un ruido nos distraería, nos obligaría a levantarnos y asomarnos a Riobamba ya muerta ni bien llegada la noche. esbozarías una sonrisa tímida y precavida porque ocurre lo de siempre; despertamos del letargo de la lectura sobresaltados por nada, y aquí sería grato y conveniente recordar aquélla ocasión en que con el pretexto del helado te di el beso insulso, hierático y hermoso, cuando me tomaste por loco en el patio con macetas de san telmo.
nos acostaríamos tardísimo, más para recuperar la costumbre -de nuevo- que por necesidad. pero lo cierto es que los años de práctica perdidos nos volvieron lentos y perezosos. ni siquiera terminás de calzarte la ropa de dormir que yo estoy en otro plano psíquico, pronto te me unirás en el proceso inconsciente y será el último y efectivo, siempre efectivo y horroroso y ansiado aliciente del sueño antes de las horas siguientes, ya no oníricas, palpables pero que nos desagradan tanto. Cómo nos desagradan.
Sin embargo, hasta la próxima.
La ciudad nos deglute, fingida, hasta alguna noche cercana.

14.9.09

Ni yo lo hubiese podido decir mejor

Me falta una concordancia entre las
palabras
y el momento de mis estados.

Antonin Artaud.

28.8.09

Los pastores serán brutales mientras las ovejas sean estúpidas.

26.7.09

No se comprende

*Agrandenlán, gracias
Caben dos posibilidades: que haya una sola persona con mucho tiempo libre entrando una y otra vez, o que...bueno, no se entiende cuál sería la otra.
No es que haya una total vacuidad de contenidos, a veces me porto bien y subo algún que otro fragmento de Bradbury (voy a patentar el chocolate Bradbury y va a ser un éxito total en todas las disquerías del país menos en córdoba y mendoza).
Bueno, una de las metas de mi vida se cumplió.
Escribir algo que alguien lea. No estrictamente con algún fin (como sería escribir un libro), pero no dejo que eso me deprima.


Quedarían un par de tareas por cumplir antes de mi deceso, como ser:
-vivir
-dejar morir
-que córdoba y mendoza entren en las promociones que pasan por televisión
-ponerme en pedo con Bailey's
-sodomizar un cura (esto puede variar con el tiempo, supongo que el frenesí agnostico que me carcome ahora, en mis dulces 19, algún día pasara a la historia, dando lugar al más aberrante y conveniente de los cristianismos)
-recrear la comunidad del anillo en el fondo de casa
-hacer una orgía de cindor, bañarme en cindor y demás sutilezas con cindor
-matar a Morano, la de gramática.
Dos veces.

24.7.09

QUÉ

Me levanté cruzada, al que me habla lo emboco. El gato me soporta como puede, por ahí si le doy una pepa de las que tengo ahora en el escritorio se deja tocar, se pone mansito y prende el ronro, lo cual baja un toque esta sensación de euforia que me deja el no dormir, más café, más tarea acumulada (que es como la pila para planchar, uno nunca sabe cuándo empezó pero sabe que es interminable, que dura más allá de nuestros días, está en otro plano de la realidad empírica y rondando ese universo prácticamente incognoscible de las cosas que no me interesan o me ABURREN).
Eso pasa, estoy aburrida.
Me aburro tan fácil.

18.7.09

.


fui el vicario feliz de un solo instante,
el que a veces encuentra en su saliva
un breve gusto a madreselva
bajo cielos australes.

17.7.09

Una noche o una mañana cualquiera



ni siquiera sé si la tierra existe. ¿y tú?

Yo sí. Soñé con ella esta mañana.

No hay mañanas en el espacio.

Esta noche entonces

Siempre es de noche –dijo Hitchcock suavemente- ¿de qué noche hablas?

Cállate –dijo Clemens irritado-. Déjame en paz.

Hitchcock encendió otro cigarrillo. No le temblaban las manos, pero parecía como si se estremeciese bajo la piel tostada por el sol. Un leve estremecimiento en las manos, y un invisible estremecimiento a lo largo del cuerpo. Los dos hombres, sentados en el piso de la galería de observación, contemplaban las estrellas. Los ojos de Clemens brillaban intensamente, pero los ojos de Hitchcock, ausentes y apagados, no se fijaban en nada.

me desperté a las 5 am –dijo Hitchcock- y me oí gritar: “¿dónde estoy?” y la respuesta fue: “en ninguna parte”. Y dije entonces: “¿dónde he estado?” y respondí “en la Tierra”. “¿qué es la tierra?” me pregunté. “es el lugar donde nací”, me dije. Pero las palabras no tenían sentido, y peor aún. No creo en nada que no pueda ver o tocar. No puedo ver la Tierra, ¿por qué voy a creer que existe? Es mejor así, es mejor no creer.

Allá está la Tierra- apuntó Clemens- Aquel punto luminoso.

Eso no es la Tierra, es el Sol. Desde aquí no se ve la Tierra.

Yo puedo verla, tengo buena memoria.

¡No seas tonto! No es lo mismo –dijo Hitchcock bruscamente, algo enojado-. Quiero decir verla de veras. Siempre ha sido igual. Cuando estoy en Boston, no existe Nueva York. Cuando estoy en Nueva York, no existe Boston. Cuando no veo a alguien durante todo un día, ese hombre no existe. Cuando lo encuentro en la calle, dios mío, es como una resurrección. Casi me pongo a bailar. Me alegra tanto verlo… me acostumbro, sin embargo. Dejo de bailar. Miro solamente. Y cuando el hombre se va, deja de existir, otra vez.

Clemens se rió.

porque tu mente es demasiado primitiva. No puedes asir las cosas. No tienes imaginación, mi viejo Hitchcock. Tienes que aprender a recordar.

¿para qué recordar lo que no me sirve? –dijo Hitchcock, con los ojos muy abiertos, perdido en el espacio-. Soy un hombre práctico. Si la Tierra no está ahí, para que yo pueda pasearme, ¿quieres que me pasee por un recuerdo? Hace daño. Los recuerdos, como decía mi padre, son como puerco espines. Al diablo con ellos. No te acerques. Te lastiman, te arruinan el trabajo. Te hacen llorar.

Ahora mismo me estoy paseando por la Tierra –dijo Clemens, con los ojos cerrados-. ¿qué clase de infancia tuviste, Hitchcock?

Nunca fui joven. Lo que fui o pude ser, está muerto. Volvemos a tus puerco espines, Clemens. Gracias, no quiero que me atraviesen de parte a parte. Siempre pensé que uno muere todos los días, y que los días son como cajones, ¿comprendes?, con su marbete y todo. Y no hay que volver atrás, ni levantar la tapa, pues uno muere un par de miles de veces, y deja un montón de cadáveres, todos con una muerte distinta, y con una expresión cada vez peor. En cada uno de esos días hay un yo diferente, alguien a quien no conoces, o no comprendes, o no quieres comprender.

(…) doce horas más tarde se oyó otra campana de alarma. Cuando los hombres dejaron de correr, el capitán explicó:

Hitchcock se quedó solo unos minutos. Se metió en una escafandra. Abrió una compuerta y se lanzó al espacio…solo.

Clemens echó una mirada a través de los vidrios. Vio una mancha de estrellas y una distante oscuridad

¿está afuera ahora?

Sí, detrás de nosotros. A un millón de kilómetros. Jamás lo encontraremos. Supe que estaba afuera cuando oí su radio en nuestro cuarto de control. Se hablaba a sí mismo.

¿qué decía?

Algo así como: “ya no existe el cohete. Nunca existió. Ni la gente. No hay nadie en todo el universo. Nunca hubo nadie. Ni planetas. Ni estrellas.” Eso decía. Y luego algo acerca de sus pies y de sus piernas y sus manos: “no más manos”, decía. “ya no tengo manos. Nunca las tuve. Ni cuerpo. Nunca lo tuve. Ni boca. Ni cara. Ni cabeza. Nada. Solamente espacio. Solamente abismo.”

Los hombres se volvieron en silencio y observaron las remotas y frías estrellas.

Espacio, pensó Clemens. El espacio que tanto le gustaba a Hitchcock. Espacio, con nada arriba, nada abajo, mucha nada en el centro, y Hitchcock que cae en medio de esa nada, hacia una noche cualquiera, hacia una mañana cualquiera.


(foto: lejos)

7.7.09

'toten clown'

A veces tengo la certeza de que escribo al aire. ahora, por ejemplo. entonces no me duele decir las cosas, no tengo miedo de tener verguenza porque es un soliloquio tranquilo, amable, más conmigo misma que con los demás. pero por alguna razón se escribe, por algo se habla; todavía una parte vieja y cansada se aferra a una idea, a un principio bastante gastado, bastante hipócrita -e inútil, si hablamos en sentido práctico-: se cree que sacando afuera lo que duele, esto desaparece. se esfuma como si no hubiera existido jamás.
y otras veces uno -de nuevo inútilmente- se autoconvence. que esto es pasajero, que la edad. lo estudié en psicología. es normal.
y es ahí donde maldigo la cantidad de cosas que leí en la vida, porque mi adoctrinamiento mental al autocastigo se lo debo a esas cosas. yo creía que me salvaban pero me hundían, y hoy por ejemplo tengo un tic en el ojo. no te rías, me tiembla el párpado izquierdo desde las 10 de la mañana. dormí la siesta. salí a caminar. pero el tic sigue. por momentos se desplazó: del izquierdo pasó al derecho, como queriendo acomodarse de otro modo, poniendo todo su empeño en fastidiarme (convengamos que un ojo no puede valerse de muchas armas para fastidiarlo a uno) pero no. volvió al izquierdo y con más furia que antes.

me está yendo mal en la facultad, pero no como el año pasado. el año pasado aunque sea sabía qué materias cursaba. bueno, no para tanto, pero las voy dejando, me voy 'tirando a chanta' (natalia dixit) y las cosas me pasan, irremediables, por adelante de los ojos con tic y todo.
creo que eso es lo desesperante, no estar nunca jamás de los jamases a la altura de las circunstancias.

estoy leyendo Sobre Héroes y Tumbas y estoy fascinada. no me preguntes cosas de latín, ya me pasó el furor (como siempre) y lo relego, lo aparto y lo único que me afecta al respecto es que nos van a mandar las notas de los parciales por mail, y me da verguenza que mis compañeros -de los cuales hablo con...¿tres? ¿cuatro?- vean un uno acompañando al inamovible (por desgracia) Silvina Rivas.

me quiero ir un rato, aunque vivo yéndome.

1.7.09

Black Venus


(...) Aparecía de un salto en el escenario disfrazada con los hermosos harapos de una gitana para cantar una balada.
era el ocaso del siglo XVIII.
a esta hora, precisamente a esta hora, muy lejos de aquí, en París, en las sobrecogedoras mazmorras de la Bastilla, el viejo Sade se masturba. gruñe, gimotea, gruñe, eyacula sobre el piso de la prisión..., ¡aaaaaah! siembra dientes de dragón. en cada eyaculación arroja un enjambre de hombrecillos perfectamente armados y de mirada frenética. todo está a punto de sucumbir al delirio.
ignorando todo eso, la futura madre de Poe salta al escenario para cantar una balada del Viejo Mundo. tenía el donaire de una bailarina, voz aguda, rizos oscuros, mejillas rosadas, ¡qué linda muchacha! Y ojos con un gesto inocente y conmovedor, que llegaba al corazón.
tenía una voz dulce, susurrante y acariciadora, cualidades excelentes en una mujer.
_

CARACTERÍSTICAS DE LA ILUSIÓN TEATRAL: todo lo que se ve es falso.
piensen en la ilusión teatral, sobre todo en relación con un niño susceptible; seguramente solía caminar tambaleándose hacia el escenario cuando el teatro estaba vacío y el telón bajo, de modo que todo parecía un salón preparado para una sesión de espiritismo, esperando el momento en que los ojos de los observadores crearan el misterio.
allí encontrará, por ejemplo, un telón de fondo con un viejo castillo, ¡un castillo!, de los que aquí no se construyen; un castillo gótico con todos sus elementos, hasta búhos y enredaderas. en las bambalinas han pintado trozos de árboles, Robles voluminosos o algo parecido, todo en dos dimensiones. sombras artificiales se proyectan donde no deben. nada es lo que parece. te tropiezas en un trono dorado o en un potro de tormento que parece perfectamente sólido, denso, inamovible, le das un puntapié de lado y resulta ser de papier machè, liviano como el aire; un niño, tú mismo, podría cogerlo y llevárselo y sentarse encima y ser un rey
o tenderse encima
y sufrir.


(fragmento de El gabinete de Edgar Allan poe, de Angela Carter. Imagen: La Cuna Vacía)

18.6.09

All you need is pop


I've had these jeans since I was born
and now they're ripped
and now they're torn
and all my friends have skateboards
I want the toys of other boys
I want a knife and a gun and things
but mum and dad will not give in

and I can't put the needle in

and now I know what it is
it's called disease and it's got my head
it always runs where i hide
too scared to talk
too scared to try
too scared to know the reasons why
and all my friends say bye bye...


Tomá un capítulo de south park.

-hola Stan...ay carajo se lo dijiste a kyle, no? si eres tan sensible por qué no compartes tu oro judío con la gente de la inundación


pd: el tema no tiene nada que ver, la foto, por consiguiente, tampoco

pd II: feliz cumpleaños, guido suller, siempre firme junto al pueblo.


17.6.09

con tanto viejo choto e inútil dando vueltas.


todo lo que puede decirse en momentos así son aproximaciones. es jodidamente abarcativo todo lo que puedo esbozar ahora. lo que sé es que enterarse de que alguien que estimás -más que a gente que tenés cerca- se fue, mientras lo leés en la vuelta a casa, arriba del colectivo (en los carteles con las letras que se mueven, ésos), es un puto garrón.

esto de dubitar frente al teclado es monstruoso. hasta pronto Fernando Peña.





31 de enero del '63- 17 de junio de 2009

12.6.09

de colectivos y vialidades


En el inventario de días pedorros voy a archivar el de hoy. Aunque casi (casi) se salva; resulta que (dicho así suena como que voy a decir algo importante, o al menos con un cacho de contenido, pero no) iba en el colectivo; la resolana cuando pega en el vidrio te obliga a entrecerrar lo' ojo', te ponés a ronrronear y/o cabecear, hasta que un bache bien agarrado te acomoda.
Iba Silvina de lo más relajada, mirando la parte de arriba de los edificios viejos sobre San Juan (casi llegando a Boedo), cuando pasa por al lado uno de esos camiones que llevan dinero, ustedes entienden. Los que tienen pinta de herméticos y son de un amarillo casi lastimoso a los ojos de un transeúnte a las 5 de la tarde. Con toda la inercia del mundo miro, por mirar, y el acompañante de dicha camioneta amarilla hermética mira, a su vez, para mi ventanilla. Parece desesperarse momentáneamente, y saca de arriba de la guantera un cartoncito, escrito con fibrón negro, el cual desinhibidamente reza TE AMO, en mayúsculas. Pero no me detengo en esto sino en la cara del señor. La expresión más...¿cómo lo explico? cara de flogger pidiendo una firmita.
El don tenía preparado el cartoncito para impávidamente adosarlo a su vidrio, ante la mirada atónita de las jovencitas que cierran la cortinita, se hunden en el asiento y, presas del espanto y la vergüenza, se resignan a largar una carcajada que no se oiga del todo, como para no levantar la perdiz.
Jaja, la cara de súplica (que no se termina de entender del todo, dicho sea de paso) fue magistral. Qué maistro.

10.6.09

un pájaro vivía en mí
una flor viajaba en mi sangre
mi corazón era un violín

quise o no quise. pero a veces
me quisieron. también a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz

¡digo que el hombre debe serlo!

aquí yace un pájaro
una flor
un violín


Gelman

2.6.09






see me in Mountak...

27.5.09

Peace be with you LOL


No se me ocurre razón válida que explique cómo puede ser que la materia que vengo arrastrando desde el año pasado (queriendo rendirla, no es que me desentienda de los hechos) siempre se vea jodida el mismo día que planeo darla. El año pasado porque no había mesas con la mudanza (!) y en estas condiciones no se puede (Vassallo dixit).
Hoy me levanté a las 7, desayuné, puse a calentar la leche y dejé las galletitas en la mesada mientras me lavaba la cara; galletitas que mi gato convenientemente encontró y comió, por cierto. Y además me tengo que bancar que me reten porque el gato hace enchastre.
Estudio como loca (por favor que se pare de cuestionar lo que publico en mi propio blog, maldita sea) para enterarme horrorizada QUE EL INSTITUTO NO ABRE SUS PUERTAS PORQUE HAY DUELO.

(no soy sarcástica, lamento que un profesor haya fallecido aunque no lo conozca). Pero es increíble, alguna fuerza inhóspita no quiere que dé teoría literaria.

pd: el gato está bien, tan bien como puede estar un gato que se come un paquete de pepas. Ah, me olvidaba de dejarles esto.

24.5.09

digo ahora como pudiera decir
espero.

la ausencia se reparte en iguales bocas -por demás hambrientas-
que en las más anónimas bajezas hallan
lo tibio
porque ha de darse -la ausencia, o quizás los labios-
equitativamente; sola ella,
y punzante.
dolor de córneas o de palmas anegadas
que no tocan
¿y qué dejan?
no más que eso: ceguera inmediata, un tantear a mano limpia,
el resultado vano.

digo me ahogo como pudiera decir
existo.